lunes, 25 de julio de 2011

1. Las TIC y su relación con la estrategia empresarial

El fenómeno de la globalización poco a poco ha ido afectando de manera directa a los países, cambiando su manera de pensar, de actuar y de relacionarse. Las empresas se han visto en la necesidad de reinventarse, proyectándose a nuevos mercados y diseñando productos enfocados a satisfacer los diferentes grupos objetivo (locales y extranjeros), con perfiles variables y mucho más exigentes. La Globalización nos ha llevado del mercadeo masivo a la personalización, la calidad y por qué no, la exclusividad.

Bajo este escenario global aparecen tres conceptos que desde mi punto de vista se constituyen en sinónimos de competitividad: Estrategia, Innovación y Tecnología.

Tener claro hacia dónde queremos llevar una empresa, fijando objetivos a corto, mediano y largo plazo, determinar cómo podemos alcanzar estos objetivos y que recursos vamos a necesitar, nos permitirá tener una estrategia clara y establecer una ventaja frente a nuestra competencia.

Sin lugar a dudas la tecnología se constituye en una herramienta de apoyo a la estrategia empresarial. La tecnología es uno de los mecanismos para alcanzar los objetivos trazados de una manera más fácil, eficiente y con mejores resultados. Por consiguiente, antes de implantar cualquier tipo de solución tecnológica, debemos preguntarnos cómo esta nueva herramienta puede apoyar el desarrollo de la estrategia empresarial, esto nos asegurará que estamos generando valor dentro de la organización.

Toda la tecnología que se implante, debe estar totalmente alineada con su estrategia empresarial.

La tecnología es el conocimiento aplicado que va a permitir aprovechar una oportunidad o darle solución a un problema. En las organizaciones se presentan diferentes tipos de necesidades de tipo tecnológico. Las necesidades más inminentes son las  de tipo operativo, son aquellas que van a permitir suplir los requerimientos diarios del negocio, a ellas se destina la mayor parte del presupuesto de TIC y generalmente requieren soporte permanente. En este grupo se pueden mencionar aplicaciones como nomina, facturación, infraestructura de cómputo y red, etc.

El segundo grupo son los requerimientos de mejora, y son aquellas soluciones enfocadas al aumento de la productividad. En este grupo se tienen las aplicaciones web de auto servicio, la definición de procesos empresariales, la optimización de la cadena de suministros, entre otras.

Finalmente,  tenemos los requerimientos de avance. Son los requerimientos enfocados en la innovación y la maduración del negocio. Lastimosamente son los menos atendidos dentro de las empresas, se tiene la falsa premisa que si todo está estable y funcionando, no hay necesidad de cambiar nada. Aquí se contemplan procesos de inteligencia de negocio, análisis de oferta y demanda y desarrollo de competitividad.

Como ya lo mencione, lo primero que se debe hacer antes de iniciar un proyecto de base tecnológica, es tener claro cómo este se alinea a la estrategia empresarial. Seguido a esto, se deben definir los procesos organizacionales, y clasificarlos en misionales y de apoyo. Posteriormente se deben identificar cuáles son las necesidades operativas, de mejora y de avance de cada uno de los procesos.  Si usted logra desarrollar esta tarea con éxito, podrá justificar fácilmente la inversión en tecnología, la cual resulta rentable en la medida en que se genere valor para la empresa. La tecnología debe enfocarse en afectar dos variables críticas dentro de una organización: los ingresos y los costos.

Recuerde, antes de iniciar un proyecto de tipo tecnológico, asegúrese que este responde a las necesidades de la empresa y está plenamente alineado con su estrategia. La tecnología no se puede adquirir por capricho o por moda, una elección equivocada, le puede costar mucho dinero a la organización hasta el punto de llevarla a la quiebra. La decisión está en sus manos.

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