domingo, 31 de julio de 2011

2. Outsourcing, una opción para la competitividad

En una economía globalizada como la actual, las empresas deben enfocarse en la innovación y en la calidad de sus productos y/o servicios, es aquí donde la especialización del trabajo toma importancia. Concentrar el esfuerzo y los recursos empresariales en desarrollar los procesos misionales es lo que nos permitirá ser más competitivos.

Poco a poco se ha ido constituyendo como una buena práctica la tercerización de los procesos que no generan valor para la empresa, que no tienen relación directa con la satisfacción del cliente o que no mejoran la productividad de la organización. Algunos de los procesos con mayor grado de tercerización son:

- Infraestructura tecnológica y soporte técnico;
- Nómina y contabilidad;
- Servicios generales;
- Soporte jurídico y Legal;
- Servicios de logística, distribución e inventarios;
- Gestión humana y contratación.

El desarrollo tecnológico hace que las empresas deban tener un grado más alto de actualización y competitividad. Querer atender todos los procesos organizacionales, muchas veces se puede convertir en una carga operativa bastante pesada y costosa, que genera distracciones en la gerencia y que puede apartarla de su verdadera razón de ser.

Algunas de las principales ventajas de un proceso de Outsourcing radican en que la empresa contratante podrá reducir sus costos de operación gracias a las economías de escala que manejan las empresas que prestan los servicios tercerizados. Así mismo, en vista que la infraestructura pertenece a la empresa prestadora  del servicio, le permite a la empresa contratante ser más flexible y responder con mayor rapidez a los cambios del mercado, permaneciendo actualizada y reduciendo la inversión en planta y equipo.

Cuando una empresa decide incorporar una estrategia de tercerización, debe tener claro y estar totalmente segura acerca de cuáles son los procesos que se pueden incluir en ella. Como lo he mencionado, lo importante es concentrarse en aquellas actividades de tipo operativo que no le generan mayor valor a la organización.

Otro de los puntos a tener en cuenta es la correcta selección del proveedor. Comprobar su experiencia en el mercado, la formación de sus profesionales, las empresas con las cuales está trabajando actualmente, ayudara a tomar una buena decisión. No olvide que la empresa que contrate debe estar totalmente identificada con su empresa. Finalmente, para el cliente será totalmente transparente quien está prestando el servicio. Su nombre, marca, imagen y reputación son las que están en juego y pueden estar en peligro por una mala selección. No siempre el costo debe ser la variable decisora.

Uno de los riesgos más inminentes en una estrategia de Outsourcing, es seleccionar mal los procesos a tercerizar y terminar dependiendo de la empresa proveedora. En el contrato que se firme se debe dejar claro que se espera de la empresa que se está contratando, así como incluir pólizas y cláusulas de cumplimiento y de confidencialidad. No hay que olvidar que de lo que se trata es de facilitar el trabajo y no de perder la empresa.

India, China y Malacia conforman el top tres de los líderes en servicios tercerizados a nivel mundial. Colombia se proyecta como uno de los grandes países proveedores de servicios en América latina, gracias a su posición geográfica privilegiada, la calidad de sus profesionales, los incentivos gubernamentales, el clima de confianza y el desarrollo de su infraestructura de comunicaciones.

Con la búsqueda de los tratados de libre comercio, Colombia ha identificado algunos sectores donde presenta fortalezas para competir ante el mundo. Uno de los principales apuestas es el sector de los servicios tercerizados (BPO&O), que se constituye en una de las actividades con mayor proyección en el país.

En Agosto de 2010 Hewlett Packard anunció una alianza estratégica con Medellín y el gobierno nacional para abrir un nuevo Centro Global de Servicios. Así mismo IBM anunció la inversión de US$ 8 millones para el desarrollo de un nuevo centro de cómputo y la expansión de sus oficinas en Bogotá.

Bajo esta perspectiva, las empresas de servicios serán uno de los motores que moverán la economía de nuestro país. Sobre la base de una economía digital, es el momento que usted se cuestione acerca de qué tipo de empresa le gustaría tener. Una dedicada a hacer de todo, con altos costos de funcionamiento, o por el contrario una especializada y competitiva. ¿Cuál le gustaría más?

lunes, 25 de julio de 2011

1. Las TIC y su relación con la estrategia empresarial

El fenómeno de la globalización poco a poco ha ido afectando de manera directa a los países, cambiando su manera de pensar, de actuar y de relacionarse. Las empresas se han visto en la necesidad de reinventarse, proyectándose a nuevos mercados y diseñando productos enfocados a satisfacer los diferentes grupos objetivo (locales y extranjeros), con perfiles variables y mucho más exigentes. La Globalización nos ha llevado del mercadeo masivo a la personalización, la calidad y por qué no, la exclusividad.

Bajo este escenario global aparecen tres conceptos que desde mi punto de vista se constituyen en sinónimos de competitividad: Estrategia, Innovación y Tecnología.

Tener claro hacia dónde queremos llevar una empresa, fijando objetivos a corto, mediano y largo plazo, determinar cómo podemos alcanzar estos objetivos y que recursos vamos a necesitar, nos permitirá tener una estrategia clara y establecer una ventaja frente a nuestra competencia.

Sin lugar a dudas la tecnología se constituye en una herramienta de apoyo a la estrategia empresarial. La tecnología es uno de los mecanismos para alcanzar los objetivos trazados de una manera más fácil, eficiente y con mejores resultados. Por consiguiente, antes de implantar cualquier tipo de solución tecnológica, debemos preguntarnos cómo esta nueva herramienta puede apoyar el desarrollo de la estrategia empresarial, esto nos asegurará que estamos generando valor dentro de la organización.

Toda la tecnología que se implante, debe estar totalmente alineada con su estrategia empresarial.

La tecnología es el conocimiento aplicado que va a permitir aprovechar una oportunidad o darle solución a un problema. En las organizaciones se presentan diferentes tipos de necesidades de tipo tecnológico. Las necesidades más inminentes son las  de tipo operativo, son aquellas que van a permitir suplir los requerimientos diarios del negocio, a ellas se destina la mayor parte del presupuesto de TIC y generalmente requieren soporte permanente. En este grupo se pueden mencionar aplicaciones como nomina, facturación, infraestructura de cómputo y red, etc.

El segundo grupo son los requerimientos de mejora, y son aquellas soluciones enfocadas al aumento de la productividad. En este grupo se tienen las aplicaciones web de auto servicio, la definición de procesos empresariales, la optimización de la cadena de suministros, entre otras.

Finalmente,  tenemos los requerimientos de avance. Son los requerimientos enfocados en la innovación y la maduración del negocio. Lastimosamente son los menos atendidos dentro de las empresas, se tiene la falsa premisa que si todo está estable y funcionando, no hay necesidad de cambiar nada. Aquí se contemplan procesos de inteligencia de negocio, análisis de oferta y demanda y desarrollo de competitividad.

Como ya lo mencione, lo primero que se debe hacer antes de iniciar un proyecto de base tecnológica, es tener claro cómo este se alinea a la estrategia empresarial. Seguido a esto, se deben definir los procesos organizacionales, y clasificarlos en misionales y de apoyo. Posteriormente se deben identificar cuáles son las necesidades operativas, de mejora y de avance de cada uno de los procesos.  Si usted logra desarrollar esta tarea con éxito, podrá justificar fácilmente la inversión en tecnología, la cual resulta rentable en la medida en que se genere valor para la empresa. La tecnología debe enfocarse en afectar dos variables críticas dentro de una organización: los ingresos y los costos.

Recuerde, antes de iniciar un proyecto de tipo tecnológico, asegúrese que este responde a las necesidades de la empresa y está plenamente alineado con su estrategia. La tecnología no se puede adquirir por capricho o por moda, una elección equivocada, le puede costar mucho dinero a la organización hasta el punto de llevarla a la quiebra. La decisión está en sus manos.